1. Se Desdobló con el Tiempo





          Basaltos, tezontles, pumitas y obsidianas: formaciones minerales originadas de flujos de lava que atraviesan capas geológicas marca- das por pulsos tectónicos y enfriamientos radicales. Guadalajara significa «río de piedras» y Jalisco «lugar sobre la arena», ambas maneras de nombrar un territorio atravesado por antiguas erupciones que aún sostienen la superficie que habitamos. En este relieve, el tiempo no se presenta como una línea, sino como una acumulación activa, una superposición de procesos que continúan transformándose.

Si el tiempo geológico nos sitúa en escalas casi incomprensibles, la historia humana (más breve pero no menos intensa) también produce sus propios es- tratos. Entre los siglos I y III d. C., millones de ánforas rotas fueron dispuestas en formaciones que con el tiempo devinieron paisaje. Restos de sistemas de producción, transporte y consumo que, al acumularse, construyen territorio. Aquello que fue contenedor se convierte en ruina y aquello que fue desecho en estructura.


Arandela para cañería de agua fría 
Seda, tinte ácido, caucho, cable de acero trenzado.
140 x 110 cm


Estos desplazamientos —de lo geológico a lo histórico, de lo mineral a lo industrial— no operan como una secuencia, sino como pliegues. En ellos, el tiempo se desdobla: pasado, presente y futuro coexisten como capas simultá- neas, activas y en constante fricción. El tiempo no avanza de manera uniforme ni progresiva; se expande, se contrae, se superpone. A veces se manifiesta en la lentitud casi imperceptible de una transformación mineral, y otras en la velocidad acelerada de ciclos de producción y consumo. Es al mismo tiempo proceso y acumulación, desgaste y persistencia. En ese desdoblamiento, lo que parece residual adquiere densidad histórica, y lo que consideramos pre- sente comienza ya a operar como vestigio.

Vendaje hidropático
Seda, tinte ácido, caucho, cable de acero trenzado.
59 x 38 cm

El proceso creativo de Maximiliano Ruelas (Guadalajara, México, 1994) se ancla en la materialidad como campo de especulación histórica y política. A través de la acumulación, la fragmentación y la réplica, indaga en cómo los materiales encarnan procesos de extracción, circulación y dispendio. En tensión constante entre procesos industriales y artesanales, sus formas remiten a sistemas productivos que exceden al objeto individual. El interés por materiales como el plástico y la cerámica se articula desde su potencial como tecnofósiles: residuos contemporáneos capaces de perdurar y registrar la actividad humana en gamas geológicas. Desde esta perspectiva, el presente se piensa como un archivo en formación, donde los desechos no solo evidencian un sistema, sino que anticipan su sedimentación futura.



Bobina de cordón para guarnición de ventanas
Seda, tinte ácido, caucho, cable de acero trenzado.
235 x 140 cm




Bomba para estiércol líquido
Caucho, arcilla epóxica
Medidas variables


La fosilización emerge como fuga central, no únicamente como registro del pasado, sino como proyección hacia futu- ros venideros. La materia deja de ser un soporte pasivo para convertirse en agente vivo, portadora de memoria e intuición. Aquí los límites entre natu- raleza y vestigio, entre residuo y recurso, entre archivo y ficción, se vuelven inestables.

En el horizonte de esta exposición emerge, por un lado, la noción de trage- dia contemporánea —la imposibilidad de escapar de los sistemas de consumo que habitamos— y, por otro, la invitación a superar la dicotomía simplista entre realismo y ficción para replantear la obsesión de producir con el fin de representar. Como sugiere la filósofa multiespecies Donna Haraway, nece- sitamos narrativas que nos permitan imaginar mundos con mayor sentido. Esteve y Ruelas producen, y desde ese gesto emerge un tiempo compartido e interconectado que, por momentos, susurra un presagio o una advertencia.

romina beltrán lazo

Fleco de aplicación en carruajes fúnebres
Seda, tinte ácido, caucho, cable de acero trenzado
56 x 59 cm






Refuerzo destinado a fabricantes de lino
Seda, tinte ácido, caucho, cable de acero trenzado
400 x 170 x 140 cm

           





Lienzo preparado para entablillado
Seda, tinte ácido, caucho, cable de acero trenzado
140 x 110 cm


           Basalt, tezontle, pumice, obsidian: mineral formations that originate from flowing lava, traversing geological layers marked by tectonic pulses and radical cooling. Guadalajara means “river of stones,” and Jalisco means “over a sandy surface,” both ways of naming a territory penetrated by ancient eruptions that still hold the place we inhabit. On this terrain, time is not linear, but an active accumulation, a superposition of processes that continue to transform themselves.

    If geological time spans on almost incomprehensible scales, human history (briefer but no less intense) also produces its own strata. Between the 1st and 3rd centuries, millions of broken amphoras were arranged in formations that, over time, became part of the landscape. Remnants of systems of production, transportation, and consumption that, when accumulated, form territory. Containers are turned into ruins and waste into structure.

    These displacements—from geological to historical, from mineral to industrial—do not operate as a sequence, but as creases. In them, time unfolds: past, present, and future coexist as simultaneous layers, active and constantly in friction. Time does not advance in a uniform or progressive way; it expands, contracts, and superposes. Sometimes it manifests in the almost imperceptible slowness of mineral transformation, and others, in the accelerated velocity of production and consumption cycles. It is at the same time process and accumulation, wear and persistence. In this unfolding, what seems residual acquires a historic density, and what we consider present begins to operate as vestige.

    The creative process of Maximiliano Ruelas (b. Guadalajara, Mexico, 1994) is anchored in materiality as a field of historical and political speculation. Through accumulation, fragmentation, and replication, he explores how materials incarnate extraction, circulation, and desintegration. In constant tension between industrial and artisanal methodologies, his forms refer to production systems that exceed the individual object. The interest in materials such as plastic and ceramics is articulated through their technofossil potential: contemporary residues capable of enduring and registering human activity over geological timescales. From this perspective, the present is thought of as an archive in formation, where residues not only evidence a system, but anticipate its future sedimentation. Fossilization emerges as a central line, not only as a record of the past, but as a projection into coming futures. Matter ceases to be a passive support to turn into a living agent, carrier of memory and intuition. Here, the limits between nature and vestige, residue and resource, archive and fiction, become unstable.

    On the horizon of this exhibition, emerges, on one side, the contemporary notion of tragedy—the impossibility of escaping the consumption systems we live in—and, on the other, the invitation to overcome the simplistic dichotomy between realism and fiction to reconsider the obsession of producing to represent. As the multispecies thinker Donna Haraway suggests, we need narratives that allow us to imagine worlds with more sense. Esteve and Ruelas produce, and from their gesture a shared and interconnected time emerges that, for moments, whispers a premonition or a warning.

romina beltrán lazo





Mark